Este viaje es así, todo mezclado, al día siguiente ya no sé en qué orden estuvimos en los lugares que visitamos el día anterior.
Lo
importante es que conseguimos bicis, de una extraña manera, como todo
acá, parece. Ibamos caminando por una calle y vimos un cartelito que
decía que se arreglaban bicis y señalaba para adentro de un
callejoncito, seguimos la flecha y al fondo había un pibe, con un banco
improvisado, arreglando bicicletas, tiene su bicicletería armada en un auto y
va de acá para allá. Le contamos que necesitábamos medio de transporte y nos pidió un
mail, esa noche nos mandó unas fotos y después de que le
confirmamos nos las alcazó hasta la casa. La mía empezó, al rato de
usarla, a hacer unos ruidos algo sobrenaturales, pero bueno, le vamos
agarrando cariño.
Cuando Pablo se va al hospital a veces paseo un poco, y otras veces me quedo en casa mirando Downton abbey que es mi nueva serie de cabecera.
Me hace compañía Cinnamon, que es súper inquieta y anda con sus jueguetas por la casa de acá para allá.
El patio es un buen lugar para estar si no hace mucho frío, pero cinnamon no tiene permitido salir y se queda mirando a través de la puerta.| una enredadera fantástica que hay en el patio |
Después si viene Pablo podemos merendar, por ejemplo en un lugar muy bonito que hay acá cerca, que se llama The Scullery y es bastante pepu's.
Y como para terminar, como siempre hay que hacer algo bizarro, podemos tratar de conseguir un arco. Y terminar en un segundo piso de un local que vende artículos para tatuadores, con un viejo loco, con unos bigotes increíbles que te explica por qué el longbow ingles original es el mejor arco de todos, mientras te apunta a la cabeza.
Y todo queda en intento y experiencia bizarra, porque por zurda, me jodo y no consigo arco. Pero igual, está bien.


No hay comentarios:
Publicar un comentario