Ahora que tenemos bicis la ciudad es chica, muy chica. En un ratito vamos de una punta a la otra. Así, en un periquete llegamos al prometido Toronto Flower Market, que resultó ser una truchada compuesta de tres puestitos de flores que vendían unos ramitos y ya. Ni siquiera nos dió ganas de sacarle fotos... Hay florerías en cualquier callecita que tienen más cosas y más variedad. Decepción.
 |
| un buen cartel |
 |
| florerías y cosas así que hay bastantes |
Así que seguimos camino a High park, el parque más grande de la ciudad, que queda bastante alejado. El día estaba hermoso.
High Park está muy bien, tiene de todo, partes muy ajardinadas, con fuentes, partes con juegos para chicos, partes para comer, un lago muy grande y varios caminos que se meten dentro del bosque natural, muy bonito.
 |
| Toronto y su hoja de maple con plantines |
 |
| el arbusto de auriculares según Pablo (Taxus baccata) |
 |
| me estoy convirtiendo en ardilla, no puedo parar de juntarlas |
 |
| Totó into the wild |
 |
| se asoma el otoño |
 |
| paseando mi mochila nueva |
Después de recorrer todo el parque, que además tiene un mini zoológico, donde había un bisonte igual a Rubén Rada, volvimos al centro y paseamos y nos compramos algunas cositas.
Como a la vuelta, el supermercado ya había cerrado paramos en un Pizza Pizza, y nos pedimos una medium de pepperoni.
Y nos fuimos a comerla a la casa, en la habitación, mientras miramos una serie nueva...
La vida en toronto es así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario